Cuando la temperatura sube y las tardes largas invitan a refrescarse, nada mejor que un postre helado casero que sea dulce, fácil de preparar y, además, hecho con ingredientes sencillos. En ese contexto, los bombones helados saludables con solo cinco ingredientes se convirtieron en una alternativa viral en redes por su practicidad y su sabor equilibrado, perfecto para cualquier momento del día sin necesidad de recurrir a opciones ultraprocesadas.
Compartida originalmente en redes por la creadora @pippachacur, esta receta se destaca por su rapidez de ejecución y su versatilidad: no hace falta horno, ni elaboraciones complejas, y el resultado es un snack frío, cremoso por dentro, con textura y sabor bien definidos.
Ingredientes (para la cantidad de bombones helados que quieras preparar)
- Galletitas saludables de maní y almendras —o similares, según tu gusto—
- Yogur griego natural
- Mantequilla de maní (ideal si es crocante)
- Chocolate amargo para derretir (70 % u 80 % de cacao)
- Sal gruesa (opcional, para contrastar sabores)

Las cantidades pueden ajustarse según el tamaño del molde que uses y cuántos bombones helados desees preparar. Lo importante es que todos los ingredientes se integren bien para lograr la textura cremosa que caracteriza a estos bombones.
Preparación paso a paso
1. Preparar el molde
Usá un molde de cupcakes de silicona o similar que te permita desmoldar con facilidad los bombones helados una vez congelados. Esto facilita el proceso y evita que se rompan al sacarlos del molde.
2. Base de galletita
Colocá una galletita en la base de cada espacio del molde. Esta capa servirá de base estructural y aportará textura crocante al conjunto.
3. Mezcla del relleno
En un bowl, combiná tres cucharadas grandes de yogur griego natural con dos cucharadas grandes de mantequilla de maní. Revolvé con una cuchara o espátula hasta obtener una mezcla espesa y homogénea.

4. Rellenar los bombones
Con la mezcla lista, cubri cada galletita del molde con la preparación. Si querés, podés añadir un toque extra de mantequilla de maní o incluir frutos secos sobre la mezcla para sumar sabor y textura.
5. Congelar
Llevá el molde al freezer hasta que el relleno esté completamente firme. Este paso es crucial para que la mezcla adquiera la consistencia adecuada antes del baño de chocolate.
6. Derretir el chocolate
Mientras el relleno se solidifica, colocá el chocolate amargo para derretir en un recipiente apto y calentalo a baño María o en microondas en intervalos cortos, removiendo para evitar que se queme.
7. Bañar los bombones
Retirá los bombones helados del freezer y desmoldalos con cuidado. Bañá cada uno con el chocolate derretido, procurando cubrirlos de manera uniforme.
8. Sal gruesa opcional
Si te gusta el contraste de sabores, espolvoreá un poco de sal gruesa sobre los bombones helados antes de que el chocolate se endurezca. Esta capa de sal resalta los matices dulces y amargos del conjunto.
9. Segunda congelación
Llevá nuevamente los bombones al freezer hasta que el chocolate haya solidificado por completo. Una vez listos, podés guardarlos en un recipiente hermético y tenerlos siempre a mano para cualquier antojo.

¿Por qué funcionan tan bien?
Estos bombones helados combinan la cremosidad del yogur griego y la mantequilla de maní con la cobertura intensa del chocolate amargo, generando un equilibrio de texturas y sabores que resulta muy atractivo. Además, al no requerir ultraprocesados y al prepararlos en casa, son ideales para quienes buscan una alternativa más consciente sin renunciar al placer de un postre frío en verano.
Funcionan tanto como postre familiar después de una comida liviana como snack dulce para la merienda o incluso como una opción proteica tras entrenar, si se ajustan las proporciones de yogur y mantequilla de maní según las necesidades energéticas que tengas.
Tips para personalizarlos
- Podés reemplazar las galletitas por granola casera compactada si buscás una versión sin galletitas procesadas.
- Sumá frutas deshidratadas o chips de chocolate en el centro del relleno para aportar diversidad de texturas.
- Si querés una versión más ligera, usá yogur descremado o ajustá la cantidad de mantequilla de maní a tu preferencia.





