En la ciudad bonaerense de Pehuajó, un emprendimiento familiar logró poner en marcha una propuesta poco habitual en la Argentina: la producción de helados elaborados con leche de oveja. El proyecto, que se desarrolla bajo la marca Familia Green, combina la producción primaria con la elaboración propia de lácteos de origen ovino y la expansión comercial tanto en el interior de la provincia como en la Ciudad de Buenos Aires.
Familia Green nació en 2014, cuando Leslie Green y Silvina Agüera adquirieron sus primeras 100 ovejas con la convicción de que un pequeño campo podía convertirse en una base productiva viable y diferenciada. El foco inicial del proyecto fue la leche de oveja, un recurso poco explorado en el país más allá de su relación tradicional con la producción de lana y carne. La pareja, convencida de las propiedades de este lácteo por experiencias familiares, decidió apostar por una producción con valor agregado desde un tambo ovino.
El emprendimiento se consolidó en etapas. En 2015, tras montar el tambo, comenzaron a elaborar quesos semiduros, duros y dulce de leche ovino en colaboración con una fábrica de Trenque Lauquen. El gran hito llegó en 2019, cuando la familia presentó Blue Sheep, el primer queso azul de leche de oveja argentino, una elaboración comparable al estilo del Roquefort francés. Hasta entonces, los productos se comercializaban en comercios especializados y algunos supermercados, con un crecimiento sostenido pero moderado.

La producción de helados surgió como respuesta a los desafíos del contexto durante la pandemia de COVID-19. Con las ventas tradicionales resentidas, la familia reforzó su presencia online y decidió explorar la elaboración de helados con leche de oveja, inspirándose en experiencias similares observadas en países como Inglaterra, Nueva Zelanda y Chile. Tras probar la viabilidad de la fórmula, montaron una sala de elaboración propia en Pehuajó y la producción de helados pasó a convertirse en el eje central del emprendimiento.
Qué tiene la leche de oveja para hacer el helado
La leche de oveja utilizada por Familia Green posee características particulares: es naturalmente A2, un tipo de proteína láctea asociada a una menor incidencia de alergias y a una digestión más sencilla que la que suele producir la leche de vaca. Este perfil se traduce, según los productores, en helados más cremosos y livianos, sin necesidad de recurrir a agregados como leche en polvo o cremas adicionales. En la práctica, la familia sostiene que los sabores tradicionales del helado —como chocolate o dulce de leche— no se ven alterados por el uso de leche ovina, y que la experiencia de consumo resulta familiar y cómoda para quienes no conocen su origen específico.

Hoy, los helados de leche de oveja se producen en la fábrica de Pehuajó, con una producción mensual que ronda los 1.500 kilos, mientras que la elaboración de quesos sigue aportando unos 600 a 700 kilos por mes. La marca también definió una estrategia de precios pensada para mantener el producto accesible dentro del segmento de calidad premium: el kilo de helado se comercializa alrededor de 22.000 pesos, un valor que los fundadores consideran razonable en relación con el tipo de producción y la propuesta de diferenciación.
Familia Green no solo se limita a la producción rural. La empresa consolidó una red de heladerías propias para comercializar directamente sus productos. La primera sucursal se abrió en Tandil, en un local ubicado en una esquina tradicional de la ciudad, y meses atrás inauguraron una segunda tienda en Recoleta, en la Ciudad de Buenos Aires, con fuerte presencia visual de la marca y un flujo constante de consumidores interesados en probar este tipo de helado.
La dimensión familiar del proyecto sigue siendo una marca registrada. Leslie y Silvina cuentan con el apoyo activo de sus cinco hijos, cada uno aportando desde diferentes áreas: desde la gestión del local porteño, a cargo del hijo mayor, hasta la contribución en diseño, redes sociales y evaluación de sabores. Incluso las mellizas de la familia participan en acciones de promoción y atención al público, consolidando una impronta personal que distingue al emprendimiento del circuito industrial tradicional.

Si bien la familia valora la posibilidad de abrir franquicias, por ahora prefieren avanzar con objetivos claros y medidos, priorizando la rentabilidad, la calidad del producto y la eficiencia operativa en los puntos donde ya están presentes. El equipo detrás de Familia Green está compuesto por unas 12 personas entre campo, fábrica y locales, sin contar el empleo indirecto generado en la cadena de suministro y comercialización.
En un mercado predominantemente dominado por la leche de vaca, la apuesta por la leche de oveja representa un desafío de educación al consumidor y de construcción de confianza con cada producto. El desarrollo de helados a base de leche ovina en el país, impulsado por una pequeña empresa familiar, ilustra que la diversificación en el sector lácteo puede ofrecer alternativas que combinan identidad rural, agregado de valor y llegada a mercados urbanos exigentes. Desde Pehuajó hasta Buenos Aires, la historia de esta iniciativa amplía la perspectiva sobre lo que un tambo ovino puede aportar más allá de la lana o la carne.






