En la gastronomía argentina hay platos que no admiten discusión: forman parte del ADN de las celebraciones y atraviesan generaciones sin perder vigencia. El vitel toné es, sin lugar a dudas, uno de ellos. Presente en cada mesa de Navidad y Año Nuevo, este clásico de origen italiano encontró en el país una identidad propia, convirtiéndose en una preparación infaltable del verano y de las grandes reuniones familiares.
Lejos de ser una simple receta fría, el vitel toné bien hecho es una combinación precisa de técnica, paciencia y equilibrio de sabores. Y cuando esos elementos se alinean, el resultado puede ser memorable. En ese sentido, esta propuesta —definida como “el mejor vitel toné de tu vida”— se apoya en una ejecución cuidada, ingredientes tradicionales y un procedimiento claro que garantiza un plato sabroso, fresco y elegante.
Los ingredientes: simpleza bien pensada
Uno de los grandes aciertos de esta receta es que no recurre a elementos extravagantes ni difíciles de conseguir. Todo se basa en productos clásicos, bien combinados y trabajados con criterio.

Para la carne
- 1 peceto entero
- Agua, cantidad necesaria
- Puerros
- Cebollas
- Apio
- Hojas de laurel
- Sal
- Pimienta
Para la salsa
- Atún
- Mayonesa
- Crema de leche
- Mostaza
- Caldo de cocción del peceto
- Vinagre de alcohol
- Alcaparras
- Perejil
- Anchoas (opcional)
Para la terminación
- Huevo duro picado
- Perejil fresco

Paso a paso: cómo preparar el mejor vitel toné
1. Cocinar el peceto
Colocar el peceto entero en una olla grande y cubrirlo con agua. Agregar los puerros, las cebollas y el apio cortados en trozos, junto con las hojas de laurel, sal y pimienta. Llevar a fuego medio y cocinar hasta que la carne esté bien tierna, permitiendo que los aromas de las verduras se integren lentamente.
Este punto es clave: la cocción debe ser pareja y sin apuro para lograr una carne suave, jugosa y fácil de cortar.
2. Dejar enfriar correctamente
Una vez que el peceto está cocido, retirarlo del líquido y dejarlo enfriar por completo. Este paso es fundamental para poder lograr fetas finas y prolijas sin que la carne se desarme.
Reservar parte del caldo de cocción, ya que será utilizado más adelante para la salsa.
3. Cortar la carne
Con el peceto ya frío, cortar en rodajas bien finas. Este detalle marca la diferencia en el resultado final: cuanto más finas sean las fetas, mejor se integrarán con la salsa y más delicado será el bocado. Disponer las rodajas en una fuente amplia, listas para el armado final.
4. Preparar la salsa
En una licuadora, colocar el atún, la mayonesa, la mostaza, el vinagre de alcohol, las alcaparras, el perejil y un poco del caldo de cocción reservado. En este punto, se pueden sumar anchoas de manera opcional, para intensificar el sabor.
Licuar hasta obtener una mezcla homogénea. Luego, incorporar la crema de leche y volver a procesar, logrando una salsa cremosa, suave y equilibrada.
5. Montar el plato
Cubrir las fetas de peceto con la salsa de manera pareja, asegurándose de que toda la carne quede bien impregnada. La idea es que la salsa no sólo acompañe, sino que sea parte integral del plato.
6. Decorar y enfriar el vitel toné
Finalizar con huevo duro picado y perejil fresco por encima. Llevar el vitel toné a la heladera durante varias horas antes de servir, para que los sabores se asienten y el plato se presente bien frío, como manda la tradición.

Un clásico que se renueva sin perder identidad
Este vitel toné se destaca por respetar la esencia del plato original, pero con una ejecución prolija y pensada en cada detalle. Desde la cocción aromática del peceto hasta la textura de la salsa, todo apunta a lograr un equilibrio justo entre suavidad, intensidad y frescura.
En la mesa argentina, donde las fiestas se viven con sobremesas largas y platos compartidos, una receta como esta no pasa desapercibida. Funciona como entrada, como plato principal frío y hasta como comodín para el día siguiente, reafirmando su lugar como uno de los grandes emblemas de la cocina festiva nacional.





