Un ingeniero argentino propone cambiar la forma en que se consume yerba mate con un producto que busca adaptar la infusión tradicional a un contexto de uso más práctico y ordenado. El proyecto, llamado Matelim, consiste en yerba mate en bolsitas listas para cebar, una idea que generó reacciones divididas entre quienes defienden el ritual clásico y quienes ven en la innovación una alternativa para situaciones específicas.
La yerba mate es una infusión con profundas raíces culturales en la Argentina y en otros países de la región, donde su consumo no solo responde a una bebida, sino también a un acto social y cotidiano. El mate, preparado con hojas sueltas en un recipiente y cebado con bombilla, tiene siglos de historia y forma parte de la identidad nacional. Esta tradición convierte cualquier intento de modificar su forma de consumo en un tema sensible para los consumidores más puristas.
Yerba mate en bolsitas: la propuesta de Matelim
La idea de Matelim nació de la observación del propio creador, Daniel Mirmina, ingeniero industrial con más de dos décadas de experiencia en la producción de componentes electrónicos. Según su relato, la génesis del proyecto se dio durante viajes en automóvil, donde notó que el mate suelto suele generar derrames y suciedad, tanto en el interior de los vehículos como en espacios públicos. Este desencuentro entre la tradición y las circunstancias prácticas de la vida moderna lo llevó a imaginar una solución.

El producto consiste en yerba mate en bolsitas biodegradables y compostables con filtro, diseñadas específicamente para adaptarse a mates de diferentes tamaños. El filtro interno reduce el paso de polvillo y también puede atenuar la acidez, uno de los reclamos habituales de quienes consumen mate de manera intensiva. Las bolsitas, compactas y listas para usar, permiten retirar la yerba sin que se rompa ni ensucie, eliminando la necesidad de lavar el mate y la bombilla después de cada cebada.
Mirmina argumenta que este sistema puede significar un ahorro de recursos en lugares donde el acceso al agua es limitado o donde lavar el mate resulta poco práctico, como en oficinas, escuelas, hospitales o durante viajes. Este planteo apunta a complementar, no a suplantar, la tradición del mate cebado en su formato clásico, ofreciendo una alternativa para contextos específicos que requieren practicidad.

La yerba utilizada en Matelim es 100% orgánica y proviene de Cuatro Caminos, una empresa misionera especializada en producción yerbatera. El llenado de las bolsitas se realiza con una máquina diseñada por el propio Mirmina, que dosifica con precisión entre 30 y 40 gramos por unidad, según el tamaño del recipiente. Las bolsitas fueron fabricadas en China, tras más de 50 intentos fallidos de producirlas en Argentina, debido a que los proveedores locales no aceptaron el desafío técnico de fabricar un producto con el diseño específico requerido.
Hoy el proyecto comercializa sus productos en diferentes formatos: packs individuales de 125 gramos que contienen entre tres y cuatro bolsitas, y presentaciones más grandes de 500 gramos con alrededor de 12 a 16 unidades. Los precios al público en Argentina oscilan entre $1.550 y $4.260 por pack, dependiendo del tamaño y la cantidad de bolsitas incluidas.
Debate y receptividad
Desde su lanzamiento, la propuesta ha generado debate entre consumidores tradicionales y quienes apoyan nuevas formas de consumo. Parte de la receptividad crítica se debe a la fuerte carga cultural que el mate tiene en Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, donde la preparación con bombilla y mate compartido es un hábito social profundamente arraigado.
Sin embargo, también existen precedentes de formatos de consumo alternativos. Por ejemplo, marcas de yerba han comercializado productos en saquitos de tipo té, pensados para infusionar con métodos más modernos o en contextos donde el mate tradicional no es práctico. Estas presentaciones suelen utilizarse más como una forma de introducir a nuevos consumidores o adaptar el producto a estilos de vida distintos al ritual clásico.

Para el creador de Matelim, la clave está en no reemplazar la tradición, sino en proponer una opción conveniente para situaciones puntuales. El empresario reconoce que la innovación en un mercado tan tradicional puede resultar polémica, pero sostiene que el producto puede resolver problemas concretos sin alterar el núcleo del consumo histórico.
El proyecto se encuentra aún en una etapa de desarrollo y expansión, con ventas enfocadas principalmente en canales online y una red de revendedores. Su objetivo a mediano plazo incluye la entrada en dietéticas, supermercados y cadenas de mayor escala, además de continuar la investigación de materiales para hacer las bolsitas completamente compostables.
En un contexto donde Argentina es uno de los principales productores mundiales de yerba mate, con un consumo per cápita alto y un mercado dinámico, iniciativas como Matelim reflejan la tensión entre tradición y modernización en un producto emblemático del país.






