En el Día Internacional del Queso, la producción artesanal argentina vuelve a ocupar un lugar central dentro de la gastronomía local. En un país con fuerte tradición lechera, el crecimiento de pequeños y medianos productores consolidó un circuito que prioriza la calidad de la materia prima, los procesos manuales y la identidad regional. Ese entramado encuentra en ferias como Caminos y Sabores un espacio clave para visibilizarse, donde cada año cientos de emprendimientos presentan sus productos y fortalecen vínculos comerciales.
Dentro de ese mapa, hay marcas que lograron destacarse por su constancia y evolución. Fruit de Lait, Fermier y Alloa Vanguard forman parte de ese grupo que combina historia, reconocimiento y una propuesta diferenciada dentro del universo quesero.
Fruit de Lait: producción artesanal con identidad cordobesa
Ubicada en la cuenca lechera central de Córdoba, Fruit de Lait construyó su camino a partir de una lógica artesanal, con fuerte control sobre cada etapa del proceso. La leche utilizada proviene de tambos propios, de vacas Holando Argentino alimentadas con pasturas naturales, y se trabaja sin aditivos, respetando tiempos de elaboración que buscan preservar las características originales del producto.

La empresa se apoya en una tradición familiar que atraviesa generaciones y que se refleja en una amplia variedad de quesos, elaborados con leche de vaca, cabra y oveja. Ese enfoque le permitió posicionarse en el mercado gourmet y obtener reconocimientos en concursos especializados. Entre ellos, se destaca la consagración de su queso Farcell como uno de los mejores del país en certámenes provinciales, un logro que consolidó su presencia a nivel nacional.
Fermier: herencia europea y desarrollo local
En Suipacha, provincia de Buenos Aires, Fermier representa uno de los casos más consolidados de producción artesanal con influencia europea. El emprendimiento nació a fines de los años 80, cuando la familia Rigabert-Saporiti decidió trasladar saberes de la tradición quesera francesa al contexto argentino. En Fermier fueron los primeros en traer el queso Brie a nuestro país y se transformaron en un símbolo del sector en Argentina.
Esa combinación dio origen a una línea de productos que incluye quesos de pasta blanda, semiduros y especiales, elaborados sin conservantes y con procesos de maduración controlados. La calidad sostenida en el tiempo se tradujo en premios obtenidos en distintas exposiciones y ferias, como Caminos y Sabores, donde la marca continúa participando activamente.

Actualmente, el proyecto sigue en manos de la familia, con una segunda generación que mantiene el perfil original y apuesta a la innovación sin perder el carácter artesanal.
Alloa Vanguard: especialización y valor agregado en Santa Fe
El caso de Alloa Vanguard, en la localidad santafesina de Cañada Rosquín, muestra otro camino dentro del sector: la especialización. La empresa se enfoca principalmente en la elaboración de quesos azules, un segmento que requiere precisión técnica y control riguroso durante todo el proceso.
Con producción propia de leche y manejo integral de la cadena, la marca logró desarrollar productos con identidad definida. Entre sus variedades se destacan versiones inspiradas en estilos europeos, incluyendo versiones ahumadas y otras inspiradas en recetas italianas como el gorgonzola, con largos períodos de maduración.

Ese trabajo le permitió obtener premios en competencias provinciales y posicionarse dentro del nicho de quesos con hongos. A su producto característico, le dieron una vuelta de rosca e hicieron un queso azul al Malbec. Experiencia que se recomienda probar, al menos, una vez en la vida.
Un sector en expansión
El crecimiento de estos emprendimientos refleja una tendencia más amplia dentro del mercado argentino. El consumidor muestra cada vez mayor interés por productos de origen conocido, con procesos transparentes y calidad diferenciada. En ese escenario, los quesos artesanales ganan terreno frente a las opciones industriales.
Ferias como Caminos y Sabores funcionan como punto de encuentro entre productores y consumidores, y también como plataforma para el desarrollo de nuevos negocios. Con el paso del tiempo, estos espacios contribuyeron a consolidar una red que impulsa a las economías regionales y fortalece la identidad gastronómica del país.
En ese contexto, marcas como Fruit de Lait, Fermier y Alloa Vanguard no solo representan distintos estilos de producción, sino también el potencial de un sector que sigue creciendo y diversificándose en todo el territorio argentino.






