En la llanura bonaerense, a poco más de una hora y media de la Ciudad de Buenos Aires, hay un pueblo en el que el tiempo parece caminar con otro ritmo. Uribelarrea, con sus calles de tierra, pulperías que conservan historias y el aroma persistente de leña en el aire, se transforma cada 1° de mayo en una gran fiesta donde el asado deja de ser sólo comida para convertirse en celebración comunitaria: El Festival del Costillar Criollo.
Con apenas alrededor de 1.600 habitantes, Uribelarrea es un rincón rural del partido de Cañuelas que preserva la memoria de una Argentina de campo: la plaza centenaria, la iglesia de Nuestra Señora de Luján, la antigua estación ferroviaria y comercios que ofrecen productos artesanales constituyen un paisaje que invita a caminar sin prisa. Todos estos elementos crean un telón de fondo íntimo y auténtico para un festival que logró posicionar al pueblo entre los destinos gastronómicos más buscados de la provincia.
El Festival del Costillar Criollo: fuego, paciencia y multitud
El Festival del Costillar Criollo no es una feria gastronómica convencional. Cada edición convoca a miles de visitantes y convierte a la Sociedad de Fomento de Uribelarrea en el epicentro de una tradición culinaria que se vive a cielo abierto. Más de 1.300 costillares se disponen a las brasas con técnicas trasmitidas de generación en generación, asándose lentamente para alcanzar esa mezcla de jugosidad y costra ahumada que distingue al asado argentino. El encendido del fuego, que comienza en la madrugada, y el avance paciente de las brasas configuran un ritual que se palpa en el ambiente.
Más que comer: feria, música y encuentro en el Festival del Costillar Criollo
El festival suma a la experiencia gastronómica música en vivo y espectáculos folklóricos que acompañan la jornada. Artesanos locales exhiben sus piezas, productores ofrecen embutidos y pastas caseras, y las mesas improvisadas entre mantas y reposeras parecen dibujar un gran picnic colectivo. Familias, parejas y grupos de amigos se reúnen alrededor de las tablitas para compartir porciones de costillar, mientras el humo y las risas culminan en una atmósfera festiva que celebra la tradición gaucha y el encuentro social.

Entradas, recomendaciones y logística
La entrada al Festival del Costillar Criollo incluye una costilla entera por persona, con la posibilidad de adquirir hasta cuatro por comensal. Es importante destacar que no se venden entradas el mismo día del evento, por lo que la compra anticipada es imprescindible.
Dado el espíritu campestre del encuentro, los asistentes suelen llevar reposeras, mantas, cubiertos y tablitas para disfrutar con comodidad. Además, se recomienda llegar temprano: el 1° de mayo se llena de visitantes y el estacionamiento se organiza en zonas habilitadas dentro del pueblo.
Consejos para disfrutar
Para aprovechar la jornada, conviene llevar protección contra el sol, agua, y algo para compartir en caso de llegar en grupo. Los aromas del asado invitan a recorrer puestos y conversar con los maestros parrilleros, cuyo oficio se vuelve protagonista. También es una buena oportunidad para probar productos regionales y recorrer las pulperías y almacenes que conservan recetas tradicionales.

Aunque el Festival del Costillar Criollo es el gran imán que atrae visitantes, Uribelarrea ofrece atractivos durante todo el año. Restaurantes de campo sirven picadas y platos caseros; las veredas se pueblan de mesas en días templados y las antiguas construcciones públicas narran la historia ferroviaria que marcó el desarrollo de la zona. Pasear por la Plaza Centenario, visitar la iglesia o detenerse en la estación antigua proporcionan una experiencia de calma rare y disfrutable, ideal para quienes buscan desconexión sin perder el encanto de la tradición.
Cómo llegar a Uribelarrea desde Buenos Aires
La llegada al pueblo es sencilla y accesible. En auto, desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el trayecto más directo implica tomar la Autopista Riccheri hacia Ezeiza y continuar por la Autopista Ezeiza–Cañuelas (Ruta Nacional 205). Tras pasar el acceso a Cañuelas, un desvío lleva por camino asfaltado hacia Uribelarrea, atravesando campos abiertos que anticipan el paisaje rural. El recorrido demanda en promedio una hora y media, aunque en fechas del festival es aconsejable salir con anticipación por mayor circulación.
Alternativas sin auto
Quienes prefieren no conducir pueden combinar el Tren Roca desde Constitución hasta Cañuelas y luego tomar un colectivo local o remis hacia Uribelarrea. En días de evento suele reforzarse la frecuencia de transporte. También existen servicios de micros interurbanos que conectan Buenos Aires con Cañuelas y localidades cercanas, desde donde el acceso al pueblo es cómodo.

Uribelarrea demuestra que la grandeza de una experiencia reside en la sencillez bien hecha: un fuego encendido con paciencia, costillares que hablan de oficio y comunidad, y un pueblo que abre su plaza y su historia para celebrar juntos. Para quienes buscan un escape que combine gastronomía, paisaje y tradición, el Festival del Costillar Criollo ofrece una excusa perfecta para volver a saborear el tiempo en compañía.






